La famosa gráfica del "palo de hockey" (the "Hockey stick graph")


Gráfica del "palo de hockey" y su versión corregida:
JockeyStick.gif
La línea roja es la curva de las temperaturas que presuntamente muestra a las recientes temperaturas como las más altas desde 1400 (a la derecha). Los autores del estudio, Mann, Bradley et al., (ver Referencia 21), sostienen que "las temperaturas de la segunda parte del siglo 20 no tienen precedentes," y que "hasta los intervalos más cálidos de la reconstrucción palidecen ante las temperaturas de la mitad y final del siglo 20," y que los años 90 "fue la década más caliente." El IPCC adoptó el estudio de Mann et al., y llamó a 1998 "el año más caliente del milenio"La línea azul, es la curva corregida de las temperaturas, derivada de la misma información y datos usados por Mann et al., y que muestra que las temperaturas del siglo 20 son más frías que las que hubo alrededor del siglo 15, y que estamos realmente emergiendo de la Pequeña Edad de Hielo a principios del siglo 20.
Fuente: Adaptado de S. McIntyre, R. McKitrick, "Corrections to the Mann et al. (1998) Proxy Data Base and Northern Hemispereic Temperature Series," Energy & Environment, Vol. 14, No. 6, pp. 751-771.
Esta gráfica fue utilizada por Al Gore en la famosa escena del elevador, en su documental "Una verdad incómoda". Si no lo conoces, puedes verlo en este resumen:




En la gráfica que correlaciona CO2 y temperaturas, han suprimido por arte de magia el periodo cálido medieval; para el IPCC, si existe una evidencia que no encaja con su teoría, pues se modifica la evidencia y .. ya está.
En esta misma escena, los datos correspondientes a la evolución temporal de CO2 están basadas en las mediciones de CO2 atrapado en burbujas de aire extraído de núcleos (cilindros) de hielo de la Antártida y Groenlandia. Hay especialistas en glaciares como Jaworowsky (2007) que cuestionan estas estimaciones. Según este científico:
"El profundo estudio de estas mediciones me convenció de que los estudios glaciológicos no son capaces de proveer una confiable reconstrucción de las concentraciones de CO2 de la antigua atmósfera. Esto se debe a que los cilindros de hielo no satisfacen cabalmente los criterios esenciales de los sistemas cerrados. Uno de esos criterios exige que haya ausencia de agua líquida en el hielo, que puede cambiar dramáticamente la composición química de las burbujas de aire atrapadas entre los cristales de hielo. Este criterio no se cumple, dado que hasta el hielo más frío de la Antártica (hasta -73º C) contiene agua líquida. Más de 20 procesos físico-químicos, en su mayoría relacionados con la presencia de agua líquida, contribuyen a la alteración de la composición química original de las inclusiones de aire en el hielo polar"


Jaworowsky afirma que las mediciones en núcleos de hielo están muy por debajo de las cifras reales, nada menos que hasta un 50% menores que los verdaderos. Esta afirmación de Jaworowsky se ve apoyada por otros científicos que, utilizando otros métodos de terminación diferentes, como los estomas, hacen estimaciones del CO2 preindustrial muy superiores a las realizadas con los núcleos de hielo (estimaciones que utilizan Al Gore y el IPCC).
Friederike Wagner, un científico holandés especializado en paleobotánica, junto con otros especialistas holandeses y americanos publicaron un artículo en la prestigiosa revista Science (Wagner et al., 1999) en el que analizan hojas fósiles de abedules del Holoceno; en este estudio, estos especialistas hallan un incremento abrupto de CO2 al comienzo de este período, hace unos 10.000 años, seguido de un declive posterior.
Este incremento superó con creces las 300 ppm en contraste con el incremento de 270 a 280 ppm señalado en los núcleos de hielo para el mismo período.
Otros estudios también encuentran niveles superiores a 300 ppm en muchos periodos diferentes durante los últimos 10.000 años, llegando a cifras de hasta 348 ppm, en contraste con los niveles de 270 a 280 ppm que se calculan usando núcleos de hielo.
Entre estos estudios podemos citar el trabajo de García-Amorena et al. (2008) quienes, trabajando con hojas de roble fósil del norte de España, calculan una media de 320 ppm durante el Holoceno, en el periodo entre hace 9.000 y 1.100 años.
Se puede concluir diciendo que:
a) Los datos obtenidos de muestras de núcleos de hielo no reflejan las variaciones de concentración del CO2 atmosférico a escala de decenios o incluso de siglos, variaciones que sí se muestran en las reconstrucciones a partir de estomas
b) Muy probablemente, las estimaciones del CO2 atmosférico preindustrial han sido ampliamente subestimadas, siendo los valores reales muy superiores a los obtenidos de las muestras de hielo.

Resumiendo: en la gráfica que relaciona temperatura y CO2 a lo largo del tiempo, en la escena más "efectiva" del documental Una verdad incómoda (heredera directa del "palo de Hockey" de Mann) tanto los datos de temperatura como los de CO2 son cuestionados hoy en día de manera fundadamentada y racional.

En este vídeo ( en inglés, pero comprensible por sus gráficas) se resumen las dos versiones: la "efectista" de Al Gore promocionada por el IPCC y la honesta, derivada de fuentes de datos objetivos verificables.







En 1989, Stephen Schneider (del National Center for Atmospheric Research, en Boulder, Colorado) aconsejó: "para capturar a la imaginación pública "tenemos que" hacer declaraciones simples y dramáticas, y poca mención de cualquier duda que podríamos tener". Cada uno tiene que decidir el correcto balance entre ser efectivo y ser honesto."
Pues eso, que necesitamos ciencia objetiva, racional y verificable por encima de la eficacia en lo impactante de los mensajes difundidos.